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Yolanda Wilder

Yolanda Wilder Santos tiene 39 años. Es casada y tiene dos hijos. Vive desde que nació en la comunidad Santa Inés, ubicada en el distrito de Chaclacayo. Esta comunidad es una de las beneficiarias del proyecto Aliados ante inundaciones, ejecutado por Soluciones Prácticas con el financiamiento de la Fundación Zurich. Uno de los trabajos realizados por el proyecto en la zona es la creación de un pequeño canal con unas rejillas que van a dirigir el agua de las lluvias hacia un canal más amplio, y no va a permitir el ingreso del agua a las viviendas en caso ocurriese una inundación. Además, la gente de la comunidad ha sido capacitada en temas de gestión de riesgo, para que puedan reaccionar mejor cuando aparezca un huaico.

Pero la obra que más le gusta a Yolanda es otra: la ampliación del acceso a la comunidad. Al respecto, nos cuenta que hace varios años su papá sufrió un derrame cerebral y debía ser atendido constantemente. A su casa, ubicada a las faldas del río, no podían llegar vehículos. Entonces, una noche que su padre se puso muy mal, la ambulancia los esperaba en la parte alta de su vivienda, pero poder trasladar hacia allá a su padre fue muy complicado. “Estaba en silla de ruedas, y encima mi papá era una persona grande, pesaba mucho pese a su enfermedad. Fue muy difícil llevarlo, pero lo pudimos conseguir, gracias a Dios”.

Yolanda nos cuenta que hace algunos meses le ocurrió lo mismo a otra familia, pero con un desenlace peor. “Un señor estaba muy enfermo. Casi no podía respirar. Y cuando llegó la ambulancia no pudo entrar a buscarlo. Debieron llevarlo cargado y el señor no resistió y falleció”. Soluciones Prácticas ha logrado con la ampliación de la obra que se mejore la vía de acceso para que los carros y las ambulancias puedan transcurrir libremente, y no ocurran experiencias como las vividas por Yolanda y su papá. Pero también la obra les va a servir como un escape en caso ocurriese un huaico o una inundación. “Antes podíamos salir por arriba, trepando el cerro con una escalera que tenemos, pero las personas ancianas, niños o enfermos, como el caso de mi papá, no podían utilizar esa vía. Ahora van a poder evacuar de una manera sencilla, porque también han colocado una baranda que les va a permitir caminar mejor”.

Inundación: el riesgo de siempre

La gente en Santa Inés vive muy apretada en un espacio pequeño. Está ubicada entre el río y un cerro, que deja apenas unos veinte metros en los que se acomodan las viviendas. Sin embargo, pese a la precariedad de la zona, la comunidad cuenta con agua, desagüe y luz. “Necesitamos un local comunal para nuestra comunidad”, nos dice Yolanda. Pero lo que necesitan en rigor es dejar de vivir ahí. La gente no debería vivir en comunidades como la de Santa Inés, que sobreviven en constante riesgo. Pero por el momento no hay dónde reubicarlos. Entonces, deberán seguir enfrentándose a un viejo enemigo: el huaico.

Hace 17 años, a causa del Fenómeno El Niño de 1998, hubo una inundación por Santa Inés, debido a un huaico proveniente de la sierra. La gran mayoría de casas sufrió las consecuencias, y la de Yolanda no fue la excepción. “Todo ocurrió de un momento a otro. En cinco minutos ya todo se volvió un caos. Yo cometí el error de dejar abierta una ventana de mi vivienda y por ahí se metió toda el agua”. Pero no solo su casa se perjudicó, también las de sus vecinos y las de su familia. “Las casas de mis hermanas, que son cerca, terminaron peor que la mía. Todas sus cosas, electrodomésticos, televisores, todo se malogró por el agua”.

Yolanda nos cuenta que el huaico de ese entonces “nos tomó por sorpresa. No sabíamos cómo reaccionar. No teníamos conocimiento de lo que era el Fenómeno El Niño, ni sabíamos cómo sobrellevar las lluvias. Con los años hemos mejorado, y la gente ya hace los techos de sus casas pensando en las lluvias, por ejemplo. Ahora hay más información. Y en eso nos ha ayudado mucho Soluciones Prácticas”.

Hoy en día la comunidad de Santa Inés está más preparada. Han sido capacitadas y recibido talleres, y se les ha brindado herramientas para que puedan generar ellos mismos su propio sistema de alerta temprana. Pero lo que más rescata Yolanda es que, en caso vuelva a haber un enfermo en la comunidad, podrá ser atendido oportunamente. Y no volverán a pasar nunca más por la experiencia de cargar a alguien que lucha por su vida mientras la ambulancia los espera arriba, sin poder bajar a rescatarlos.

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